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Espejismos, nada es lo que parece
4 Oct, 2018. Sin categoría. Posted By: Concha

 

Espejismos, nada es lo que parece, es la primera individual del artista Alejandro Gorafe en la sala Arrabal & Cía., un espacio por el que han pasado artistas conocidos y otros emergentes desde su fundación en el 2004 gracias al impulso de Pepe Arrabal y del propio artista. La exposición multidisciplinar reúne obras inéditas de etapas anteriores y obra reciente entre objetos de arte, esculturas, instalaciones, fotografías y representaciones pictóricas en un corpus armónico que pretende transportar al espectador a un estado de delectación. El hilo conductor discurre en torno a la idea de ilusión óptica – el ojo engaña al cerebro – mientras nuestro circuito neuronal intenta crear imágenes identificables en el contexto de un juego sutil que recrea el simulacro de un viaje a través del espejo. Edificada con unos códigos visuales propios, la muestra es un viaje a lo desconocido, un reto que descubre los valores cuánticos del arte si consideramos la importancia que tiene el grado de implicación del público en el significado de la obra de Gorafe.

La manipulación de los elementos y la transformación de los objetos intervenidos son algunas de las referencias inherentes a lo largo de la trayectoria del artista granadino. Significaciones que conforman un corpus total donde cada unidad aporta una idea coherente en un diálogo abierto con el espectador. Los parámetros de la obra seleccionada traen a la memoria las huellas de un irreverente dadaísmo, los signos del mejor arte conceptual y ciertas analogías del surrealismo, subrayados por el carácter personal, la capacidad de invención, el talento, el juego, la ironía y el humor del autor que nos llevan a un mundo de ensueño y utopía. El origen de este maravilloso relato sensorial comienza con Las gafas de Alicia, una obra objetual realizada con el fragmento de unas gafas vintage introducido en una caja de cristal junto a un espejo que remata la parte invisible del ready-made. Al observarlo con atención, imaginamos la historia que hay detrás de este exquisito objeto y percibimos la poética visual de una de las piezas clave de la exposición cuyo título es la metáfora de una fantasía. También en un viaje puede involucrarnos La vuelta al mundo de Alejandro Gorafe, un ejemplo de apropiacionismo que el autor hace de la serie de fotografías Mar Egeo del Fotógrafo Francisco José Sánchez Montalbán, amigo del artista. Con el máximo respeto, Gorafe transforma por un golpe del azar las fotos originales en unas imágenes de texturas extrañas. La cartografía de un lugar incógnito acentúa el giro del paisaje junto a una bola del mundo invertida. Por otra parte, dos grandes composiciones abarcan la pared central del espacio expositivo. Ítaca, construida con el ensamblaje de pinzas de ropa entretejidas en tres bandas de color que recuerdan la obra minimalista de Frank Stella; y, la obra Sin título, un mural formado por cientos de canutillos de PVC de múltiples colores ensamblados sobre estructuras de metal cuya vibración de color y de luz invade el espacio visual cuando lo observamos en un recorrido transversal. Estas contexturas policromas reflejan el virtuosismo de Gorafe en la manipulación de los elementos y en la materialización de una visión plástica absoluta que culmina en una instalación de reflejos cinéticos y valores constructivistas con la energía propia de los campos de color (colorfield) en una misma obra. Con el ensamblaje de simples utensilios cotidianos, en la instalación Benidorm, el artista despliega su sentido de la ironía en dos maquetas de rascacielos sobre peana y una fotografía en papel clavada directamente en el muro, a modo de valla promocional, para ejemplificar la neurosis colectiva de las grandes ciudades de hormigón. Sin embargo hay una poética y una sensibilidad subyacente inclusive en esta obra. Aunque la figura humana no está presente en la obra de Gorafe, dado su carácter objetual, La tele de mi vida, una instalación de marcos de televisión intervenidos con espejos invita al espectador a interactuar en la escena.

Un matiz biográfico despunta en la obra Kimono formada por un conjunto de Cd´s enlazados con bridas en abstracción sensorial de prismas y abanicos destellantes de brillos y colores irisados. Si hacemos una lectura objetiva de la obra reparamos la atención en el elemento recuperado, pero una apreciación subjetiva desvela la importancia de la música en el proceso creativo y en la vida de Alejandro Gorafe. En contrapunto al regodeo sensorial de Kimono, la maqueta de una esfera metálica bautizada con el nombre de tele transportador espacial plantea con sentido del humor y del rigor, el interés del escultor granadino por el estudio y la experimentación científica en clave de arte. Creatividad, talento, sensibilidad y belleza armonizan la pieza Herramienta de campo, un objeto creado con una simple rama y un mango de madera de carpintero para sublimar poesía visual y poner de relieve la consideración de la obra de arte “hecha a mano” en el mundo tecnológico en que vivimos.

Concha Hermano. Comisaria y Gestora Cultural

 

Hasta el 11 de octubre en Arrabal & Cía.

Callejón del Señor, 12.

El Realejo. Granada.

 

 

 

 

 

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